El mar era escenario y el cielo prometía su primer espectáculo pirotécnico lanzado desde el puerto. Era la madrugada del 1 de enero de 1953 y la ciudad celebraba el Año Nuevo, la llegada de los trolebuses y la ilusión de un futuro moderno. Nadie imaginó que, en pocas horas, el puerto escribiría una de las páginas más dolorosas de su historia.
Créditos: Textos e imágenes de Orgullo Porteño
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